¿Soy dueña o administradora?

Tendemos en este mundo caído a malgastar y maltratar la creación. Génesis 1: 26-28nos habla de cómo nuestro Dios le dio al ser humano el poder de ejercer dominio”, en ningún momento nos dice que somos dueños, ni tampoco habla de hacernos regalos, equivocadamente hemos malinterpretado sus deseos, somos administradores de sus bienes o mayordomos de todo lo que ha puesto a nuestro cuidado. El comprender esta verdad nos permitirá mirar nuestras supuestas posesiones materiales desde un punto de vista muy diferente , un buen “ mayordomo” cuida las cosas que su amo le entrega, no las siente como de su propiedad, no las ve como un REGALO, y al no ser un regalo entiende que no puede disponer de ellas a su antojo, hace todo lo posible por respetar, cuidar y no malgastar lo que no le pertenece, ya que desea que el día que venga su amo encuentre todas las cosas en muy buen estado y produciendo aun más de lo que dejo a su cargo.

Mateo 25 :14-30 nos enseña como nuestro Padre del cielo nos confía sus riquezas para que las administremos sabiamente y temerosamente, sin olvidar que simplemente no son nuestras, Él quiere que hagamos multiplicar sus cosas, y que a la vez le retornemos a El .Dios me da a cuidar más posesiones y yo le devuelvo más a Él. 

Ser mayordomo no es solo para nuestra bendición sino para la de de los demás, “Recibimos y damos para dar y recibir mas” ( Mateo 25:23), dar a otros desinteresadamente es la expresión de que el amor de Dios vive en nuestros corazones, nos ayuda a combatir ese dios dinero que tanto nos cuesta destronar. Aprendamos a ser generosos,librémonos del egoísmo y avaricia que destruyen nuestro espíritu, recordando que nada de lo que tenemos nos pertenece y que nada nos llevaremos, porque donde este tu tesoro haya estará vuestro corazón .

El haber comprendido tantas verdades acerca de mis “supuestas posesiones”han cambiado radicalmente mi manera de agradecer al Señor , ya no doy gracias por lo que me regaló, sino que hoy vivo agradecida por todo lo que El quiso poner a mi cuidado y le pido que me de la sabiduría para administrar lo mejor posible sus riquezas para que el día que nuestro Señor Jesus regrese pueda decirme “ buen siervo fiel, en lo poco has sido fiel en lo mucho te pondré “.

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