El Espíritu Santo y el gozo en medio del sufrimiento

El Espíritu Santo y el gozo en medio del sufrimiento

“Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa de su nombre. Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hechos 5:41-42).

El llamado de los discípulos a dar a conocer a Jesús fue más grande que su temor por el dolor que podían sentir por la oposición, por la afrenta y por la persecución. Los discípulos pudieron permanecer firmes al llamado porque tenían al Espíritu y así, enfrentaron con fidelidad situaciones de adversidad y de dolor que demandaban mucha valentía.

En medio de las pruebas, las injusticias y el sufrimiento, es muy fácil que nos quejemos y perdamos perspectiva. Pero, cuando ponemos nuestra mirada en Jesús, podremos soportar la afrenta, la injusticia y el maltrato sin quejas y sin murmuración. Sólo desde la llenura del Espíritu podremos tener corazones agradecidos y gozosos en medio del sufrimiento. Solo desde la llenura del Espíritu podremos tener corazones compasivos, misericordiosos y compasivos con los que nos causan afrenta y dolor.

ORACIÓN
Jesús, tú viviste y soportaste toda clase de afrenta sin ninguna queja y sin perder el gozo. Perdónanos porque olvidamos tan fácil cuánto sufriste por todas nosotras. Jesús, ayúdanos a ser mujeres que, por la obra de tu Espíritu, tenemos  un corazón gozoso en los momentos de sufrimiento. Ayúdanos a entender que es un privilegio sufrir por causa de tu nombre.

LLAMADO
Ver cada rechazo o injusticia que recibimos como una oportunidad  para adorar al Señor, al responder con el gozo, la humildad, la paciencia, el dominio propio y el amor que solo puede darnos su Espíritu. Esa será una forma de adorar a nuestro amado Jesús: Reflejándolo a otros, mostrando su rostro amoroso a otros. ¡Qué así sea!

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