¡Cuidado con la avaricia!

¡Cuidado con la avaricia!

Hoy día, el modelo de bienestar que nos plantea la sociedad de consumo está basado en la acumulación y posesión de bienes.  Muchos tienen como objetivo principal de su vida el tener pertenencias y de esta manera, asegurar su paso por esta tierra. En contraste, no tener suficientes posesiones, lleva a la gente a vivir en la infelicidad y en una preocupación constante.

¿Tiene la Biblia algo que decirle a este moderno modelo de bienestar? Sí. Jesús mismo en el evangelio de Lucas 12:15-21 aborda este arquetipo haciendo una advertencia:” ¡tengan cuidado! absténgase de toda avaricia”.  Así es, tal como lo estás leyendo, Jesús le llama al deseo de acumular bienes: avaricia. Para explicar mejor esta advertencia a su audiencia, el Maestro les cuenta una historia de la cual quisiera hacer algunas precisiones para que entendamos las mentiras que hay detrás de este “modelo de bienestar”.

En el verso 15 Jesús desenmascara la primera mentira de la avaricia: la vida depende de la abundancia de los bienes que posees. De allí, la loca carrera de esta sociedad y de muchas de nosotras de tener más cada día y creer que nuestra vida estará más segura y tranquila si poseemos riquezas materiales.

La segunda mentira la encontramos en el verso 16: “el terreno del hombre rico le produjo una buena cosecha” Puedo imaginar que este rico trabajó arduamente sembrando, pero ¿quién dispuso que la tierra produjera la buena cosecha? Por supuesto que fue Dios, pero este hombre se creyó la mentira de que la prosperidad vino de sus propias manos y no de la generosidad de Dios.

Tercera mentira que viene como consecuencia de la anterior: al creer que él había obtenido tan grandes logros, se creyó el dueño de todo. Nota en esta porción las 5 veces en que se menciona el pronombre posesivo “mi cosecha, mis graneros, mi grano, mis bienes, mi alma”. Esta percepción trajo mucho orgullo y jactancia a la vida de este millonario.

La cuarta mentira de la avaricia radica en el desenfoque que trae a tu vida, al hacerte creer que la vida es solo aquí y ahora. Jesús llama necio a un hombre que hace planes para esta vida, pero es incapaz de pensar en lo que será de él después de la muerte.

¿Estás luchando con la tentación de hallar tu seguridad en los bienes que acumules durante tu trasegar por esta tierra? ¿Te hallas en una carrera desenfrenada por acumular riquezas? Detente hoy y considera que tu vida depende del Señor que te formó. No hay nada que tu hayas ganado, por tanto, no hay nada que te pertenezca a ti. Medita hoy en la temporalidad de tu existencia; un día el Señor vendrá a reclamar tu vida, ¿estás preparada? Si tu respuesta es no, corre a los brazos de aquél en quien puedes hallar seguridad y bienestar para esta vida y la venidera: Cristo Jesús.

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